Cada yacimiento puede ser comparado a un libro sobre nuestro pasado: las evidencias arqueológicas se pueden comparar a los párrafos, que deben ser leídos con suma atención, y cada objeto hallado son las palabras que, encadenadas, relatan capítulos completos de nuestra historia.

La alteración de cualquier yacimiento, por insignificante que pueda parecer, destruye parte de nuestra memoria.

La investigación ha desarrollado nuevos sistemas para interpretar los restos culturales de las antiguas poblaciones, lo que lleva a abrir nuevas líneas de investigación y foros de discusión que aportan nuevos enfoque a la interpretación histórica.