Desde la década de los ochenta del pasado siglo se ha asistido en España a la proliferación de un modelo de museo arqueológico al aire libre, de carácter monográfico, que bajo el término de parque arqueológico engloba proyectos de muy distintos periodos históricos.

El desarrollo económico de la sociedad occidental durante el último cuarto del siglo XX ha provocado una profunda transformación del concepto de cultura como inversión productiva ligada al ocio.

Este cambio ha alcanzado también a los museos, acelerando la aparición de nuevos centros, en los que el público aparece como el actor principal. No es que las colecciones hayan pasado a un segundo plano, sino que, simplemente, el trabajo de los centros se dirige a quienes realizan visitas, que ocupa otro lugar en este nuevo esquema.

En 1986 la Cueva Pintada se incluyó en la nómina del Plan Nacional de Parques Arqueológicos, auspiciado por el Ministerio de Cultura. Par llegar a definir las necesidades que requería transformar ese espacio en un lugar visitable se redactó en 1988 el Anteproyecto de actuación del Parque Arqueológico Cueva Pintada. En este trabajo, y bajo la dirección de Celso Martín de Guzmán, un equipo de más veinte investigadores participo en la redacción de una memoria donde se recogían la documentación histórica que afectaba a la Cueva desde el año 1953,  y se hacía la primera propuesta para convertir la Cueva Pintada en un Parque Arqueológico visitable. Tras veinte años de trabajos en los que se imbricaron profesionales vinculados a las áreas de arqueología, conservación, arquitectura y museología, permitieron abrir al público el día 26 de julio de 2006 el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada.