LA PRIMERA DATACIÓN DEL INTERIOR DE LA CUEVA PINTADA OFRECE UNA FECHA ENTRE LOS SIGLOS XI Y XIII

La Cueva Pintada de Gáldar, una de las manifestaciones rupestres más importantes de Gran Canaria y del conjunto del archipiélago canario, fue objeto de un acondicionamiento y estuvo en uso entre los siglos XI y XIII por los antiguos pobladores de la isla, y, por tanto, en época cien por cien prehispánica.

La cuestión es importante ya que la aclaración de su cronología ha sido una de las mayores preocupaciones de los científicos desde que en 1986 arrancase el proyecto para su investigación.

A diferencia de lo ocurrido con el poblado circundante, que sí cuenta con más de cuarenta dataciones obtenidas a través de distintos métodos, los especialistas que hasta ahora habían estudiado la Cueva Pintada, cuyo Museo y Parque Arqueológico gestiona el Cabildo grancanario, no habían podido datar con exactitud la antigüedad de la gran cámara policromada al carecer de evidencias orgánicas suficientes para ello.

De hecho, los trabajos realizados hasta la fecha establecen para el conjunto una cronología general bastante más amplia (entre los siglos VI y XVI), pero “los avances técnicos de los últimos años y el empeño del Cabildo por seguir profundizando en el conocimiento de nuestro pasado, nos han permitido acotar de forma fiable el momento en el que se produjeron las actuaciones que otorgaron su aspecto actual a la Cueva”, según el coordinador general de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos de la Corporación Insular, Larry Álvarez.

Para la realización de los estudios que han permitido obtener estos interesantes resultados sobre el interior de la Cueva, se tomaron de allí muestras muy pequeñas, de apenas unos miligramos de peso, de maderas quemadas procedentes de los morteros con los que, en su día, fueron acondicionadas las paredes de toba.

Posteriormente, las evidencias fueron analizadas mediante un acelerador de partículas en el laboratorio del CNRS-CEA (Centro Nacional de Investigación Científica) de Gif-sur-Yvette (Francia).

De esas muestras, las dos más antiguas corresponden a madera de pino y ofrecen una horquilla cronológica (las dataciones obtenidas con este método siempre ofrecen un intervalo, nunca una fecha exacta) que va del año 601dC. al 994 dC.

La antigüedad de la tercera muestra, que sin duda es la más fiable al haber sido obtenida de un carbón de la familia de las lauráceas, a la que pertenecen especies menos longevas que el pino, se remonta al período 1049 dC.-1257 dC., de ahí esas fechas situadas entre los siglos XI y XIII.

La determinación específica de los fragmentos, que ha permitido establecer a qué especies correspondía cada uno de ellos, fue llevada a cabo en el laboratorio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con sede en Madrid, mientras que la financiación de los análisis fue posible gracias a la inclusión de la Cueva Pintada entre los yacimientos estudiados en el marco de un proyecto de I+D+i del Gobierno de Canarias, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

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