EXCELENTE ACOGIDA DE PÚBLICO EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO GANADOR DEL I PREMIO DE INVESTIGACIÓN CUEVA PINTADA

El acto de presentación del libro del investigador galdense Jacob Bentejuí Morales Mateos, titulado El uso de las plantas en la prehistoria de Gran Canaria: alimentación, agricultura y ecología, tuvo el día 22 de marzo una excelente acogida de público en las instalaciones del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada. Este trabajo ganó el I Premio de Investigación Cueva Pintada y se centra en el ámbito de la arqueobotánica y más concretamente en la carpología, disciplina que estudia los restos vegetales -frutos y semillas- recuperados en yacimientos arqueológicos.

La obra inaugura una nueva colección, Monografías Cueva Pintada, coordinada por Carmen Gloria Rodríguez y José Ignacio Sáenz, conservadores de la Cueva Pintada, con la que el museo arqueológico de Gáldar mantiene su apuesta por una política que combina la publicación de las obras de divulgación con la edición otros trabajos, como esta monografía arqueológica, que constituye la base de los conocimientos para otras futuras investigaciones.

En el acto de presentación el autor estuvo arropado por el director conservador del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, José Ignacio Sáenz; la directora general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa del Gobierno de Canarias, Victoria González, el director general de Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo,  Ernesto Martín, y la profesora titular de Prehistoria de la ULPGC, Amelia Rodríguez, así como personas vinculadas al ámbito de la arqueología y vecinos de la localidad del norte de Gran Canaria.

LA AGRICULTURA Y LA RECOLECCIÓN 
Los resultados del trabajo ponen de manifiesto que los primeros pobladores de la Isla practicaban una agricultura basada en el cultivo de la cebada y el trigo. También ha documentado la existencia de tres especies de leguminosas que cultivaban los antiguos canarios: habas, lentejas y arvejas, estas dos últimas identificadas por primera vez en Gran Canaria.

Respecto a los frutos, el estudio revela que la población aborigen explotó la higuera común y aprovechó este frutal como fuente de alimentación desde la primera ocupación de la Isla, un dato que viene a descartar la hipótesis que apuntaba que los colonizadores europeos fueron los que lo introdujeron.

Pese a que la actividad agrícola aportaba la mayor parte de los alimentos a la población insular, este trabajo ha constatado también la práctica de la recolección silvestre que se llevaba a cabo sobre especies endémicas presentes en los alrededores de los yacimientos, como la palmera canaria o el mocán.

Asimismo, del trabajo de Morales destaca la enorme cantidad de semillas de malas hierbas que se han identificado. Son plantas que pudieron ser introducidas por los primeros canarios junto a sus cultivos y son indicativas de la transformación del medio natural debido a la creación de campos de cultivo y prados para el pastoreo.

EXCEDENTES DE GRANO
El estudio ha constatado una serie de cambios experimentados por los restos vegetales a lo largo de prácticamente mil años. El principal de ellos es la probable intensificación de la producción agrícola a partir del siglo XIII d.C., lo que permitió a la población insular producir excedentes de grano que los utilizaron como un recurso estratégico en momentos de crisis y también para intercambiar por otros productos. En algunas de las viviendas estudiadas se encontraron restos de cerámica y metales que sugieren un intercambio comercial con los primeros europeos que llegaron a Canarias.

ACERCA DEL AUTOR
Jacob Bentejuí Morales Mateos (Gáldar, 1976) es doctor en Historia por la ULPGC y realizó su tesis en 2008 con este trabajo premiado y editado por el museo arqueológico Cueva Pintada. Para realizar la tesis doctoral obtuvo una beca de formación del Cabildo de Gran Canaria que le permitió realizar además estancias en Inglaterra al objeto de mejorar su especialización.

En la actualidad este joven investigador grancanario trabaja en el Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

Cabe recordar que este libro ha sido editado por la Cueva Pintada de Gáldar -centro dependiente de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria- con la colaboración de la Obra Social de La Caja de Canarias (ahora Bankia) y del Gobierno autónomo.

www.cuevapintada.org
 

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